Últimamente se habla mucho de la caída de los influencers. De si hemos dejado de creer en ellos, de la saturación de publicidad en redes sociales, de seguidores, algoritmos, colaboraciones y cifras.
En Happyideas llevamos muchos años trabajando con influencers. Prácticamente desde cuando todavía no sabíamos muy bien cómo llamar a todo aquello. Los hemos visto crecer, profesionalizarse y convertirse en una pieza importantísima del marketing.
Pero después de tantos años hay algo que tenemos cada vez más claro:
ser influencer nunca fue tener muchos seguidores.
Al menos, no para nosotros.
¿Qué significa realmente influir?
Influir es conseguir que alguien descubra algo gracias a ti.
Es recomendar un regalo porque te ha hecho ilusión recibirlo.
Es compartir una foto sin que nadie te haya pedido que lo hagas.
Es provocar una sonrisa.
Es conseguir que una historia llegue a miles de personas simplemente porque tenía algo especial.
Y repasando todos estos años de Happyideas nos hemos dado cuenta de que algunos de nuestros mayores influencers probablemente nunca supieron que lo eran.
Una taza que llegó a un millón de personas
Hace unos años alguien recibió como regalo uno de nuestros juegos de tazas con forma de cafetera italiana. Le gustó tanto que decidió compartirlo en X.
Sin colaboración.
Sin briefing.
Sin código de descuento.
Sin #ad.
Simplemente porque le había encantado.

El resultado: un millón de visualizaciones y más de 32.000 likes.
Eso también es influencia. Y quizá sea una de las formas más bonitas de conseguirla: cuando alguien recomienda algo porque realmente quiere hacerlo.
Y sí, esta historia tiene además una particularidad: aquellas tazas espresso moka siguen formando parte de Happyideas, igual que su hermana mayor, el set de tazas de café con leche.

Una cara de ilusión vale más que cualquier métrica
Durante todos estos años también hemos recibido fotografías que no necesitaban estadísticas para saber que habían funcionado.
Ni alcance.
Ni engagement.
Ni impresiones.
Solo había que mirar una cara.
Como la de una niña abriendo uno de nuestros regalos para peques. O abrazando una hucha unicornio como si acabara de encontrar el mayor tesoro del mundo.


Probablemente no consiguieron miles de visualizaciones. Pero consiguieron algo mucho más importante para nosotros: recordarnos por qué hacemos lo que hacemos.
Porque detrás de cada pedido hay alguien regalando y alguien esperando al otro lado.
Nuestros productos también llegaron a un hospital
Hay imágenes que, por muchos años que pasen, siguen emocionándonos.
Durante la pandemia recibimos fotografías de personal sanitario con nuestras bolsas y productos de la colección Arcoíris. En un momento en el que ellos estaban haciendo algo infinitamente más importante que cualquier cosa que nosotros pudiéramos hacer, encontraron un minuto para mandarnos aquella fotografía.

No sabemos cuántos seguidores tenía cada una. Ni nos importa. Para nosotros fueron influencers de los que dejan huella.
Nuestra influencer favorita ni siquiera necesitaba Instagram
Y después estaba Carmen. Nuestra abuela.
En una de nuestras fotografías aparece sosteniendo una pizarra de Happyideas con 96 años. Carmen estuvo a punto de cumplir los 100.

No necesitaba filtros.
Ni algoritmo.
Ni saber lo que significaba engagement.
Nos enseñó a ser optimistas, a luchar, a querer y, sobre todo, a entender que una buena actitud ante la vida puede influir muchísimo más en los demás que cualquier publicación.
Quizá por eso, tantos años después, sigue teniendo un pequeño lugar dentro de la historia de Happyideas.
Hay personas que dejan de estar, pero nunca dejan de influirnos.
Cuando vender también sirve para ayudar
Hay otra parte de nuestra historia que tampoco queremos olvidar. Durante años hemos participado en diferentes proyectos solidarios y colaboraciones con asociaciones. Productos que dejaron de ser simplemente productos porque una parte de sus ventas tenía un propósito mucho mayor.
Gracias a uno de aquellos proyectos pudimos entregar 3.267 € a Aspanion, la Asociación de Padres de Niños con Cáncer.

También colaboramos en proyectos cuyos beneficios ayudaban a otras asociaciones y recibimos imágenes que hoy, años después, siguen siendo parte de nuestros mejores recuerdos.


Porque influir también puede significar esto: conseguir que muchas pequeñas compras, juntas, hagan algo grande.
Personas normales haciendo extraordinaria una marca
También hubo personas que llevaron nuestros diseños simplemente porque les gustaban.
Clientes.
Amigos.
Gente que apareció un día con una camiseta Happyideas.
Personas que participaron en nuestras iniciativas.
Fotografías que fueron llegando a nuestras redes durante años.

Y probablemente ahí esté una parte importantísima de lo que ha construido Happyideas desde sus comienzos.
No fueron solamente productos. Fueron las personas que hicieron algo con ellos.
Los regalaron.
Los llevaron.
Los compartieron.
Se emocionaron.
Nos etiquetaron.
Los recomendaron.
Y consiguieron que otras personas conocieran Happyideas.
Entonces, ¿quiénes son los auténticos influencers?
Ahora que todo el mundo habla de la caída de los influencers, nosotros preferimos hacernos otra pregunta: ¿qué significa realmente influir?
Porque quizá durante demasiado tiempo confundimos influencia con audiencia. Y no siempre son lo mismo.
Puedes tener miles de seguidores y no conseguir mover a nadie. Y puedes tener 200 seguidores, recomendar algo que te encanta y conseguir que diez amigos confíen en ti.
Eso también es influencia. De hecho, probablemente sea la más valiosa.
La que nace de la confianza.
La que no parece publicidad.
La que sucede cuando alguien dice:
«Mira esto. Me ha encantado.»
Nuestros verdaderos influencers sois vosotros
Después de tantos años, cientos de productos, miles de pedidos y muchísimas historias, si tenemos que elegir quiénes han sido los verdaderos influencers de Happyideas, lo tenemos bastante claro.
Sois vosotros.
Los que habéis comprado.
Los que habéis regalado.
Los que nos habéis recomendado.
Los que habéis compartido una foto.
Los que habéis enviado un WhatsApp diciendo «mira lo que he encontrado».
Los que lleváis aquí desde hace años.
Y también los que acabáis de llegar.
Porque las redes sociales pueden cambiar. Los algoritmos cambiarán. Llegarán nuevas plataformas. Cambiará incluso la manera en la que compramos.
Pero hay algo que difícilmente cambiará: cuando algo nos hace felices, queremos compartirlo con alguien.
Y quizá esa haya sido siempre la verdadera definición de influencer.
Gracias por influir en nuestra historia. ❤️
Gracias por ser #GenteHappyideas.
Si quieres ver qué estamos preparando ahora, echa un vistazo a nuestras novedades, a los regalos originales que seguimos seleccionando y a las Happy Velas, nuestro producto propio. Y si te interesa el debate de fondo, lo analizamos en ¿Están cayendo los influencers?
Y si te preguntas qué papel tienen las creadoras UGC en todo esto, te lo contamos en nuestra experiencia con creadoras UGC en The UGC Villa de Bali.
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